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Don Pánfilo y la verbena

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Don Pánfilo y la verbena

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Anoche discurríamos por la calle de República y nos sorprendió un espectáculo curioso: un grupo de personas estacionado frente a uno de los costados de la Iglesia de la Soledad, observando una proyección de linterna mágica sobre una de las paredes de ese templo.

El espectáculo nos llamó la atención y nos acercamos. Sobre la pared se proyectaba la figura —admirablemente dibujada— de Don Pánfilo, nuestro muñeco de la tercera plana, con esta inscripción: “Don Pánfilo se va de Verbena el día 9.”

Realmente, eso es un anuncio. Se celebra el día nueve una verbena y los organizadores del festival utilizan a Don Pánfilo como un anuncio para esa verbena.

Anotamos el hecho y lo traemos a nuestras columnas para comentarlo porque merece los honores del comentario.

¿Es realmente eso un anuncio? Claro que lo es. Lo es por su fondo, ya que sirve para avisar que el próximo día nueve hay una verbena y lo es por su forma, porque reúne los requisitos de un anuncio: es sugestivo, es corto, llama la atención y provoca sugerencias. Toma una figura popular, la de Don Pánfilo, hecha popular por el gran diario de la provincia, y la presenta a la observación del público. Luego une a esa figura el anuncio de que el próximo día 9 hay una verbena.

—“Mamá, mira a Don Pánfilo”. Le oímos decir a un muchacho que, remolcado por su amable mamá, iba camino del cine. “Mamá, yo quiero ver a Don Pánfilo”. Repitió el nené, y a la madre tuvo que estacionarse frente al anuncio y éste surtió su efecto; la buena señora tuvo que enterarse de que el próximo día nueve hay una verbena.

¿Es ése tan solo un anuncio para la verbena? No señor; es también un anuncio para el gran diario de la provincia, porque, para nadie es un secreto que el admirable muñeco de Jacobsson es nuestro y que somos nosotros los que lo hemos popularizado. Todo el que ha visto ese anuncio ha convenido en que Don Pánfilo estaba muy bien pintado y cuando alguien (se ven cosas raras), no sabía quién era Don Pánfilo y lo preguntaba, siempre surgía del grupo alguien que aclaraba: “es el muñeco de El Camagüeyano, es Don Pánfilo, el de El Camagüeyano”.

Como correspondencia a esa distinción y a ese anuncio que han hecho de nuestro muñeco, hablamos aquí de la verbena del día nueve.

Convengan con nosotros los organizadores en que han cogido una gran ganga: un anuncio de gratis en la primera plana del gran órgano de la provincia.

Tomado de El Camagüeyano, año XXII, Camagüey, viernes 20 de febrero de 1924, Número 60, p.1.

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Comentarios
Eduardo Arteaga
3 días

Gracias por traerme de vuelta el recuerdo de Don Pánfilo, a quien ya tenía casi sepultado en el olvido

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Responder
María Antonia Borroto
3 días

@Eduardo Arteaga: Aquí puede ver también una muestra de las tiras cómicas, y dos crónicas de Guillén que tienen a Don Pánfilo como protagonista, son parte de la sección Pisto Manchego.

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