¡Qué posición tan triste! ¡Con que llega gente mala! ¿qué te debo decir? No lo sé, creo que el medio de darte valor es hablarte con franqueza, es decir, decirte que te cuides que me ames y pienses siempre en quien te adora con frenesí y que si ha de verte deshonrado prefiere verte muerto pues con este fin no sufriría pues dejaría de existir instantáneamente y del otro modo es decir deshonrado la fuerza de mi vergüenza no me dejaría la vida sino para expiar tu falta, pero perdona mi alma desgarrada por el dolor estoy diciéndote cosas increíbles, tú deshonrado, no mi tesoro, si te hubiera creído un momento capaz de serlo, no te hubiera amado como te adoro e idolatraré eternamente. Sólo te pido —alma de mi alma— que cuando emprendas una obra mires el retrato que te puse al cuello y me des un beso tan puro y ardiente como el que te envía tu amante esposa
Matilde
Comentarios
María Antonia Borroto
4 añosElda Cento aclara que Matilde escribió a continuación de un mensaje de su padre, o sea, en el mismo pliego. Lo escrito por Simoni, con un encabezamiento que dice “Día 19 a las once de la noche” es un aviso del desembarco de tropas españolas por Vertientes y por la Guanaja, y de los lugares donde éstas pernoctaban.
María Antonia Borroto
4 añosTal como se aclaró al publicar la primera de las misivas de Eduardo a Matilde, "(los) originales (de estas cartas) se conservan en la Biblioteca de la Real Academia de Española de Historia —pertenecientes a la Colección Fernández Duro— y forman parte de los documentos que, en soporte digital, donó el arqueólogo español Javier Navarro Chueca a la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey en mayo de 2007. "Las tres cartas de Eduardo no están fechadas, pero su contenido permite suponer que fueron escritas entre el 12 y el 26 de noviembre de 1868, pocos días después de iniciarse la lucha en el Camagüey con el Alzamiento de las Clavellinas, ocurrido el día 4 de este mes. Eran momentos cruciales para la continuación de la insurrección en el Camagüey, por las maniobras conciliatorias de Napoleón Arango, que trataba de hacer prevalecer su criterio acerca de que la nueva situación política de España, con la llamada Revolución de Septiembre, ofrecía perspectivas a un plan de reformas que hacía innecesario el camino de las armas. "Son estas cartas el reflejo de los tanteos y ajustes que acompañan a toda obra humana, pero son ante todo, el reflejo de la ética y el sentido del honor que acompaña siempre a los buenos, a aquellos que son, en definitiva, los verdaderos protagonistas de la historia." (Elda Cento) A tales circunstancias hace referencia esta carta de Matilde. Muy pronto publicaremos la respuesta de Eduardo.
Y. J. Hall
4 años@María Antonia: La tesis de Arango tiene mucho sentido pues la revolución de septiembre buscaba (y logró por algunos años) la instauración de la democracia y de un sistema parlamentario en España, como había sucedido en otros países europeos. Yo habría pensado que esos cambios iban a generar una relación con la colonia más justa para los cubanos.
Y. J. Hall
4 añosMe gustaría saber por qué no fue así.
Linet Hernández
4 añosCómo conmueven el amor y la dignidad de estos hombres y mujeres. Gracias a El Camagüey por permitirnos presenciarlo. Sentir la historia de una forma mucho más viva y humana.
María Antonia Borroto
4 años@Linet Hernández Y que bueno sería que los profesores de Historia y de asignaturas relacionadas con la cultura cubana se sirvieran de estos textos. Tal vez así muchos estudiantes, tan reacios a veces, se motivarían al menos un poco.
Domingo Peña
4 añosUna auténtica joya epistolar. Hay que leer con los ojos del alma y no cerrarlos jamás.
María Antonia Borroto
4 añosY el precioso cuadro de Hammershøi, visto en relación con los elegidos para las restantes cartas, marca un in crescendo dramático: el mismo de esta historia de amor. Vendrían el exilio de ella y su familia, la muerte de Eduardo, la viudez de ambas hermanas...
Alma Flor Ada
4 añosGracias, una vez mas, por la excelente y sensible seleccion de lo que publica El Camagüey. Enriquece, inspira, acerca, reivindica, admira, anima, vigoriza, y sobre todo inspira agradecimiento -- a aquello de que "ser camagüeyano es un privilegio" hay que añadir "y una responsabilidad" que El Camagüey y quienes lo producen estan cumpliendo con creces para aumentar el privilegio de todos.
María Antonia Borroto
4 añosMientras busco información para otro tema, salta a mi vista una nota que el padre de Ignacio y Enrique Agramonte Loynaz hizo llegar a ambos mientras se debatían en el Paradero de las Minas las posiciones de Napoleón Arango: "Hijos míos, después de pasado el Rubicón no se puede, ni se debe retroceder".
Rivas Pérez
1 añoUna carta conmovedora, me ha llegado al alma.